Me paso la vida en los check-points.
Disfruto con insignificancias
como no ver un soldado en todo el día,
aburrirme,
escribir allí mi nueva novela
sobre un carnicero que quería ser violinista,
malo y abominable,
pero un cuchillo afilado y reluciente
le traicionó.
Tú bien sabes lo deprimente que es
ser paria y vivir en un check-point
y alegrarte por menudencias,
como adelantar en la cola a un poeta charlatán,
o a unos trabajadores molidos que cargan con bolsas
de plátanos, guayabas y leche Tnuva.
Soy una paria.
Hace un montón que vivo en una tumba
y hasta la fecha
no he visto ni demonios ni ángeles,
sino solo soldados somnolientos.
Traducción de Luz Gómez
Si dices Gaza. Poesía palestina actual, ed. Fruela Fernández, Calumnia Edicions, 2026
