22/1/10

El conflicto, por Elias Sanbar

Los años de exilio son largos. Abocan a los exiliados, que a su manera son nómadas, a hacerse preguntas enojosas para los sedentarios. Les enseñan también a reírse de sí mismos.

Mahmud Darwix es amigo mío. Y esta noche en Jerusalén, en el primer piso de una casa de piedra, le doy vueltas a una de nuestras conversaciones.

-¿A qué nos dedicaremos cuando seamos viejos?

-Nos sentaremos junto a una higuera, en el patio de una casa, en Palestina.

-¿Te das cuenta de que la gente normal responde a este tipo de preguntas describiendo una actividad, y que tú has descrito un lugar? Yo te he preguntado qué haremos y tú has entendido dónde estaremos...

-Es cierto. Pero puedo añadir que nos pondremos por norma conversar sólo de banalidades. Hablaremos del tiempo y de las nubes que pasan.

-¿Y qué responderás a quienes te pregunten por el daño que te ha hecho el sionismo?

-Ha encerrado mi vida, la ha vuelto prisionera, la ha encadenado a una única cuestión, condenado a un único asunto: este conflicto.

Elias Sanbar, Le pays à venir, Paris, Éditions de l'Olivier, 1996

Traducción de Jorge Gimeno

1 comentario:

Albórbola dijo...

¡Qué hermoso texto qué reflexión tan importante! Gracias Luz.