
20/2/11
The Hanuman Sextet: The Notebooks of Mahmoud Darwish

21/12/10
10/9/10
Gilad Atzmon: Al-Quds

17/11/09
The Astounding Eyes of Rita, por Anouar Brahem
Para escuchar algo, pínchese aquí. Mahmud Darwish
16/10/09
Estreno de Checkpoint Rock. Canciones desde Palestina
21/6/09
Checkpoint Rock. Canciones desde Palestina, por Fermín Muguruza y Javier Corcuera
4/6/09
Pasaporte, por Khalife/Darwix
El poema que sigue, “Pasaporte”, se halla en esa tesitura. Yo lo tenía traducido, pero nunca pensé en incluirlo en la antología. Es de 1970, año en que Darwix marchó definitivamente al exilio. Marcel Khalife lo musicó en su disco Promises of the Storm (1976).
PASAPORTE
No me han reconocido
en las sombras que difuminan
mi color en el pasaporte.
Mi desgarrón estaba expuesto
al turista amante de postales.
No me han reconocido…
Ah, no prives de sol
a la palma de mi mano,
pues el árbol me conoce…
Me conocen las canciones de la lluvia,
no dejes que empalidezca
como la luna.
Todos los pájaros que ha perseguido
la palma de mi mano
a la entrada del lejano aeropuerto,
todos los campos de trigo
todas las cárceles
todas las tumbas blancas
todas las fronteras
todos los pañuelos agitados
todos los ojos
estaban conmigo,
pero ellos los borraron
de mi pasaporte.
¿Despojado de nombre, de pertenencia,
en una tierra que ha crecido
con mis propias manos?
Hoy Job ha llenado el cielo con su grito:
¡No me volváis a tomar por ejemplo!
Señores, señores profetas,
no preguntéis su nombre a los árboles,
no preguntéis por su madre a los valles:
en mi frente despunta la espada de la luz,
y de mi mano brota el agua del río.
Todos los corazones del hombre…
son mi nacionalidad:
¡retiradme
el pasaporte!
Traducción de Luz Gómez García
27/4/09
A mi madre, por Khalife/Darwix
Si hay un poema célebre de Mahmud Darwix, es éste. Célebre en el sentido de poseído por sus lectores, de transformado en memoria personal y colectiva por los palestinos y aun por muchos árabes. Convertido en himno nacional y nacionalista (la madre = la tierra), Darwix defendía su absoluta inocencia poética al componerlo: se trataba tan sólo, sorprendentemente, ¡de un poema a su madre!, escrito en la cárcel en un paquete de cigarrillos, y reivindicaba su derecho a que fuera sólo eso. Como decía Freud, a veces una violeta es sólo una violeta.
Darwix escribió “A mi madre” (إلى أمّي) en 1966. Marcel Khalife lo musicó en su disco Promises of the Storm (1976).
A MI MADRE
Añoro el pan de mi madre,
el café de mi madre,
las caricias de mi madre…
Día tras día
en mí crece la infancia
y amo mi vida, pues
de morir
me avergonzarían las lágrimas
de mi madre.
Haz de mí, si vuelvo un día,
chal para tus pestañas,
cubre mis huesos con hierba
bautizada por tus puros talones,
átame
con un mechón de tus cabellos…
con una hebra del bordado de tu vestido…
Puede que me convierta en un dios,
que en un dios me convierta
si toco el fondo de tu corazón.
Ponme, si es que regreso,
como leña en la lumbre de tu fuego,
como cuerda de tender en la azotea de casa,
porque no puedo levantarme
sin tu oración de cada día.
He envejecido, devuélveme las estrellas de la infancia
para que comparta
con los pájaros más pequeños
la senda de regreso
al nido en que aguardas.
Traducción de Luz Gómez García
(Mahmud Darwix: Poesía escogida (1966-2005), Valencia, Pre-Textos, 2008)
21/3/09
Rita y el fusil, por Khalife/Darwix
“Rita y el fusil” (ريتا والبندقية) es un célebre poema de Mahmud Darwix de 1967. Fue musicado en 1976 por el cantante libanés Marcel Khalife. A lo largo de toda su carrera, Darwix estuvo dotado de una enorme capacidad para crear poemas imperecederos, que se convertían en canción o himno colectivos o en piezas antológicas de lectura.
RITA Y EL FUSIL
Entre Rita y mis ojos... un fusil.
Quien a Rita conoce, se postra
y reza
al Dios de sus ojos de miel.
... Besé a Rita
cuando niña,
aún recuerdo cómo... se pegó
a mí: una trenza preciosa cubrió mi brazo.
Recuerdo a Rita
como el pájaro a la charca.
Rita, Rita...
Teníamos un millón de pájaros y de fotos,
y mil citas,
y contra todo abrió fuego... un fusil.
El nombre de Rita le sabía a fiesta a mi boca,
el cuerpo de Rita se desposaba en mi sangre.
En Rita me perdí... dos años,
durmió en mi regazo dos años,
nos prometimos ante el cáliz más bello,
ardimos en el vino de dos labios,
nacimos dos veces.
Rita, Rita...
Nada privaba a mis ojos
de los tuyos, si acaso nuestras cabezadas
o alguna nube de miel,
hasta que irrumpió... aquel fusil.
Érase que se era,
oh silencio del atardecer,
una mañana en que mi luna partió
con los ojos de miel.
La ciudad
barrió a los rapsodas, y a Rita.
Entre Rita y mis ojos... un fusil.
Traducción de Luz Gómez García
(Mahmud Darwix: Poesía escogida (1966-2005), Valencia, Pre-Textos, 2008)

