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19/10/25

Mohammed El-Kurd: Matemáticas

Mi patria se tunela a sí misma
se muere por marchar al exilio.

La sangre no se va
ni con grifos
ni con el color del enjuague.

Traducción de Jorge Gimeno

15/1/12

Publicación de “En presencia de la ausencia”


Acaba de aparecer la edición en español de “En presencia de la ausencia”, de Mahmud Darwix (Pre-Textos, 2011), con prólogo de Jorge Gimeno y traducción de Luz Gómez García. El libro es, a grandes rasgos, una autobiografía. En este blog hemos ido dando numerosos anticipos del texto.

20/3/11

La imposibilidad, por Gunnar Ekelöf

¿Qué te habías creído? ¿Que valías? ¡Ja!
¿Y qué vida me espera?
Ninguna.
¿Y qué existencia?
Ninguna existencia.
¡No entiendo!
Déjate de preguntas. Todos hemos de morir.
¡Menuda ayuda!
Poca cosa, ¿verdad?
¿Y qué, lo mando todo a paseo?
Viene a ser.
¿De veras?
Tranquilo, es una forma de hablar.
Ya, pero es duro.
Sí, es duro.

Versión de Jorge Gimeno a partir de Francisco J. Úriz y de Octavio Paz

16/2/10

Rimbaud estaba allí, por Abdellatif Laâbi

Rimbaud
estaba allí
vio correr el agua bajo el puente
a esta altura
Hikmet y Aragon
estaban allí
vieron correr el agua bajo el puente
y diseccionaron minuciosos un verso de Rimbaud
a esta altura
Mahmud Darwix
estaba allí
echó una mirada rápida al agua
no la siguió bajo el puente
apretó el paso
creyendo haber visto
acodado en el parapeto de enfrente
a un francotirador de Beirut
Yo estaba allí
vi correr el agua bajo el puente
a esta altura
no recité nada para la ocasión
no consigo aprenderme mis poemas
ni los de los demás
Los poemas no se quedan
en el agua

Abdellatif Laâbi, Tous les déchirements, Paris, Messidor, 1990

Traducción de Jorge Gimeno

22/1/10

El conflicto, por Elias Sanbar

Los años de exilio son largos. Abocan a los exiliados, que a su manera son nómadas, a hacerse preguntas enojosas para los sedentarios. Les enseñan también a reírse de sí mismos.

Mahmud Darwix es amigo mío. Y esta noche en Jerusalén, en el primer piso de una casa de piedra, le doy vueltas a una de nuestras conversaciones.

-¿A qué nos dedicaremos cuando seamos viejos?

-Nos sentaremos junto a una higuera, en el patio de una casa, en Palestina.

-¿Te das cuenta de que la gente normal responde a este tipo de preguntas describiendo una actividad, y que tú has descrito un lugar? Yo te he preguntado qué haremos y tú has entendido dónde estaremos...

-Es cierto. Pero puedo añadir que nos pondremos por norma conversar sólo de banalidades. Hablaremos del tiempo y de las nubes que pasan.

-¿Y qué responderás a quienes te pregunten por el daño que te ha hecho el sionismo?

-Ha encerrado mi vida, la ha vuelto prisionera, la ha encadenado a una única cuestión, condenado a un único asunto: este conflicto.

Elias Sanbar, Le pays à venir, Paris, Éditions de l'Olivier, 1996

Traducción de Jorge Gimeno

13/1/09

La poesía, por Eugenio Montale

Desde que apuntó el siglo se viene discutiendo
si la poesía está dentro o fuera.
Primero venció el dentro, después contraatacó duramente
el fuera, y tras muchos años se llegó a un forfait
que no podrá durar, porque el fuera
está armado hasta los dientes.

De Quaderno di quattro anni, 1977

Traducción de Jorge Gimeno

20/11/08

Las mujeres de Yébel Huséin, por Jean Genet

En el siguiente texto, de 1974, Jean Genet narra un episodio que dio pie a algunos pasajes centrales de sus obras de asunto palestino. El marco histórico es el Septiembre Negro (1970), durante el cual las tropas del rey Huséin masacraron a las milicias palestinas asentadas en Jordania.

La imagen primera y el tono me lo dieron cuatro mujeres palestinas en el barrio de Ammán denominado Yébel Huséin. Cuatro mujeres mayores, arrugadas, se acuclillaban en torno a un fuego apagado: dos o tres piedras renegridas y una tetera de aluminio abollada. Me invitaron a sentarme.
―¿Ves? Estamos en casa. ¿Quieres té? (Sonreían.)
―¿En casa?
―Sí. (Se rieron.) Sólo nos quedan las piedras para hacer fuego. Han quemado nuestras barracas.
―¿Quién?
―Huséin. Tú vienes de Francia. Se dice que tu país apoya a los árabes; pero ¿sabe tu país distinguir entre Huséin y los árabes?
Aquí las cuatro mujeres se enzarzaron en una disputa bastante animada acerca de la suerte que debía reservarse a Huséin. Pese a la desgracia, permanecían alegres, prestas al combate.
―¿Y los hombres?
―Nuestros hijos son fedayines en las montañas.
―¿Y los demás?
―Ahí.
Un índice puntiagudo perteneciente a una mano muy seca y muy bella me indicó un patinillo vecino.
―Están enterrados ahí.
Se trataba de viejos, de niños y mujeres. Una de aquellas mujeres me reprendió con dulzura cuando hablé de “campos de refugiados”.
―Querrás decir campos militares; ahora todo el mundo está armado y ha aprendido a luchar.
La posibilidad de revuelta entre las mujeres era quizá mayor que entre los hombres. Parecían disponer de sorprendentes reservas de acción, de discreción en la acción. Un día le dije a una palestina que las mujeres afrontaban quizá con más serenidad las posibilidades de la revolución.
―Nosotras ―me dijo riéndose― conocemos a los revolucionarios. Los hemos traído al mundo. Conocemos su fuerza, sus debilidades.
―O sea, que los amas.
Tenía unos cincuenta años. Sonreía.
―Los conozco porque los amo. ¿Tomas té o café?
Su hijo, su hija y su yerno eran: el primero fedayín de Fatah, los otros dos de Al Saika.
Ellas se dirigían, me parecía, más rápidamente a una solución clara.
H., veintidós años, me había presentado a su madre en Irbid. Era en Ramadán, a eso de la hora del almuerzo.
―Es francés. Nada francés y nada cristiano, no cree en Dios.
Ella me miró sonriendo. Sus ojos se tornaban cada vez más maliciosos.
―Entonces, puesto que no cree en Dios, habrá que darle de comer.
Nos preparó el almuerzo a su hijo y a mí.
Ella no comió hasta la noche.

Jean Genet, L’Ennemi déclaré. Textes et entretiens, ed. Albert Dichy, París, Gallimard, 1991.

Traducción de Jorge Gimeno

1/11/08

Las nupcias palestinas: Mahmud Darwix, por JMG Le Clézio

[...] La poesía de Mahmud Darwix no es una obra acomodaticia, destinada a gustar a los políticos. Es una epopeya, que acompaña la historia de sus hermanos de Galilea en el exilio y vibra con el diapasón de sus sufrimientos y de su esperanza. Se identifica totalmente con la historia de su pueblo, con este medio siglo de espera, de combate, de sueño, y sobre todo con su devenir, con su amor. Es la música que acompaña necesariamente a las nupcias místicas que no han cesado de celebrarse entre los hombres y esta tierra, entre el deseo y la memoria. Nupcias cuando Mohamed pone su mano morena en la palma roja de alheña de Fatima y recibe, él, el Príncipe de los Enamorados, a todas las muchachas, todas las azoteas de Haifa, las viñas y los setos de jazmín, pues se desposa con la patria.

La guerra es sólo un instante. La tierra es el único aliado en el exilio, y la tierra es el tiempo. Un tiempo sobrehumano, en el que puede suceder el milagro. [...]

JMG Le Clézio, «Les Noces palestiniennes: Mahmoud Darwich», La Nouvelle Revue Française, nº 500, septembre 1994.

Traducción de Jorge Gimeno

11/6/08

Mahmud Darwix, por Jorge Gimeno

Mahmud Darwix (Birwa, Palestina, 1941) es acaso el más destacado poeta árabe vivo. Dejó su Galilea natal en 1948, cuando el ejército israelí destruyó su aldea. Exilio y búsqueda poética han sido las constantes de su vida. Encumbrado desde muy joven al Olimpo árabe, nunca se ha conformado con los fáciles oropeles. Su obra tiene la seña asociada a los sobrevivientes: la de seguir adelante, la de salir siempre corriendo en otra dirección, en busca de rupturas cualitativas. Carisma y visión prístina son sus sellos distintivos; amor a la composición, un constante afán de experimentación musical.

Víctima de una historia deshumanizada, el hombre darwixiano se rebela contra lo histórico y su lenta socavación del individuo, busca lo universal, el lugar de encuentro de lo propio con lo ajeno.

En los tiempos que corren, es admirable encontrarse con un poeta como Darwix, que no ha renunciado al valor cognitivo de la imagen poética; que sigue escribiendo consciente de ese valor y de ese poder, y que no renuncia a la función básica de la poesía: la de existir.

Contracubierta de: Mahmud Darwix: Poesía escogida (1966-2005), edición y traducción de Luz Gómez García, Valencia, Pre-Textos, 2008