22/11/12
Voz y memoria de Mahmud Darwix en español. Entrevista a Luz Gómez García (1/2), por Laura Casielles
7/11/12
24/4/12
Reseñas de “En presencia de la ausencia”
15/1/12
Publicación de “En presencia de la ausencia”

20/5/11
La víctima troyana
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García
10/4/11
El exilio no es un viaje de ida y vuelta
Traducción de Luz Gómez García
1/2/11
Las ciudades son un olor
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García
11/1/11
Viajar, irse, partir, marcharse...
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García
10/12/10
El aeropuerto es un país para quien no tiene país
10/11/10
Las gitanas
1/10/10
Otoño en París
27/7/10
Tu padre es tu padre
Sobre la tumba de tu padre, que dormía en el seno de su padre, recitaste la Fátiha.* Y dijiste: Ha venido un gorrión. Tu padre murió de una insolación mientras cumplía con la peregrinación a La Meca. Y tú, ahora, después de la peregrinación a la tumba de tu padre, te dispones a morir. No es de insolación de lo que mueres, es primavera, mueres de ¡inlunación!
La imaginación se desploma desde lo alto, rueda como una castaña caída de los árboles en la carretera que conduce a Acre, y desaparece entre los coches del atasco. La imaginación es un desfile vertical de imágenes de un instante preñado de lo conocido que el inconsciente conduce a lo desconocido. La imaginación es el cómplice secreto de la existencia, a la que ayuda a corregir las erratas del libro del universo. Es el ojo de la inteligencia que ve y no se ve, pues si la viéramos al margen de sus actos pensaríamos que está enferma. Y si la imaginación enfermara, moriría la poesía. ¿Por eso tienes miedo a Acre, a la que caracterizaste como «la más antigua de las ciudades hermosas / la más hermosa de las ciudades antiguas»? Acre es el lugar de tus primeras aventuras, y de tu primer mar. Ella, ella. Sin embargo la imaginación se desprende de sus muros igual que la cal. Recorres sus oscuros pasadizos imaginando cosas imaginadas, como si pasearas por ti mismo: Aquí, dando al mar, hay una puerta que conduce a tu primera cárcel. En esta cornisa contemplaste el atardecer y las panochas amarillas en las manos de unas muchachas que caminaban muy juntas hablando de sus cosas, ¡cómo te habría gustado meterte entre ellas y contar tú también tus cosas, o ser tú la propia historia!
En Haifa, en la habitación en que la imaginación te enseñó la manera de salir de ti mismo, evitaste ponerla a prueba, te conformaste con echar un vistazo a una pluma de pájaro que colgaba de un naranjo.
¡La imaginación cayó del árbol! ¿Tenías que devolverla tú un poco… un poco a las alturas?
Dijiste: «Si la tierra no fuera redonda, seguiría caminando».
13/6/10
Gaza, ciudad del valor y de la miseria
Te duermes al final de la noche, con la ayuda de un tranquilizante. Cuando te despiertas, necesitas cierto tiempo para convencerte de que estás en Gaza, a la que rápidamente has apodado «la ciudad del valor y de la miseria». En medio de una tórrida mañana, vas, con amigos que han vuelto, a visitar los campamentos de refugiados. Camináis con dificultad por las callejuelas, y te avergüenzas de la mera ida del agua y la limpieza. No crees, nunca lo has creído, que las bolsas de miseria justifiquen la insistencia en el derecho al retorno. Pero recuerdas lo que más te valdría olvidar: la mala conciencia del mundo. Respiras las teorías del progreso y el avance de la historia, que quizá han devuelto a la humanidad a las cavernas. Te privas, por realismo, del suero del optimismo y el entusiasmo, que sustituyes por una pastilla contra la hipertensión. Dices: Si un día pienso otra cosa, echaré mi conciencia a los gatos.
Te preguntas: ¿Qué argucia legal o lingüística puede formular un tratado de paz y buena vecindad entre un palacio y una choza, entre un carcelero y un preso? Y caminas por las callejuelas sintiendo vergüenza de todo: de tu ropa planchada, del esteticismo de la poesía, de la abstracción de la música, de un pasaporte que te brinda la posibilidad de viajar por el mundo. Te duele demasiado estar consciente. Regresas a la Gaza que está más allá de los campamentos y de los refugiados, recelosa de los que han vuelto,* y no sabes en qué Gaza estás. Y dices:
Aquí estoy pero no he llegado.
He venido ¡pero no he vuelto!
5/5/10
Tu madre es tu madre
A la mañana siguiente, tomas con ella su famoso café, cuyo olor ha difundido la canción que escribiste hace más de tres décadas, la segunda vez que estuviste en la cárcel.* Le preguntas: ¿Te gusta la canción? Sonríe pudorosa y todo lo que dice es: Dios esté satisfecho de ti. Te recuerda que has de ir, antes de que empiecen a llegar las visitas, a visitar la tumba de tu padre. Miras su fotografía colgada en la pared. Ahogas un suspiro de conmiseración por el paciente Job, al que la Nakba llevó de una existencia acomodada a la indigencia, y que se pasó la vida buscando pan y libros para ti y tus hermanos, en una lucha agotadora en la cantera. A diferencia de su padre, no se paraba a mirar el pasado feliz que le hacía señas desde los olivares y los campos de trigo, para que el derrotado y lo rapiñado no se encontraran. Cargaba sin subterfugios con el peso del presente, igual que un rey destronado incapaz de mirar su trono, para llevarte hacia el futuro: El futuro está ante ti, hijo mío, no mires mucho hacia atrás hasta que sean fuertes tu laúd y tu poema. Cuando tu laúd sea fuerte, te parecerá que eres padre de tu padre, y que la poesía es capaz de enmendar los destinos. Así que empezaste, a partir de los escombros que de ti quedaban y de los nombres de las plantas y los minerales, a construir una casa imaginaria, de modo que el lugar se asentara en su lugar y la vida regresara ¡a lo que se parecía a la vida!
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García
5/4/10
Aceite de hígado de bacalao
* Festividad que celebra el fin del Ramadán.
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García
12/3/10
En el puente Allenby
No están del todo equivocados, pues al que ven sobre este puente no es el de hace tan sólo unos instantes, alguien ansioso por su cita con la tierra de las grandes y las pequeñas historias, envuelto en sí mismo como una col o una cebolla sin pelar. Ahora el soldado o la soldado te pelan sin contemplaciones. Son dueños de ordenar o de prohibir: Descálzate. Quítate el reloj. Y el cinturón. Y las gafas. Entra en la máquina. La máquina suena, vuelves a repetir y vuelve a sonar. Te someten a un registro manual y dan con lo que hace que suene: una lujosa pluma. La desmontan y lo único que encuentran es tinta negra: La próxima vez, sácate la pluma del bolsillo. Dices: La próxima vez no traeré una pluma como ésta.
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García
4/2/10
Menahem Begin desvaría ante las ruinas de Deir Yasín
En una terraza del psiquiátrico que mira a las ruinas de Deir Yasín,* se sienta el nuevo rey de Israel y desvaría: Aquí, aquí comenzó mi milagro. Aquí los asesiné y los vi asesinados. Muertos y bien muertos los vi y los oí. Aquí escuché un lamento de bestias humanas que no turbaba la armonía de mi música. Desde aquí empujé sus alaridos hacia el Norte para que espantasen al resto del rebaño que enturbiaba el agua de la tierra sagrada. Desde aquí propagué el horror entre los animales de dos patas que quedaban... para que marcharan al éxodo del desierto. No, no, desierto no es la palabra apropiada para su destino. El desierto es cosa sólo mía. El desierto lleva por el buen camino. El desierto conduce al retorno. El desierto es monopolio mío, como mío es Dios. El rey se toma unos tranquilizantes y rememora: Si no hubiera sido por mi heroísmo, si no hubiera sido por lo que hice con Deir Yasín, no se habrían erigido mis dominios. Si no fuera por la ausencia, la ausencia de ellos, yo no habría estado presente. Que ellos no estén es que esté yo. Pero por dónde han venido y me han sorprendido, a mí que no les quise por vecinos ni por esclavos, por leñadores ni azacanes. El rey aprieta con rabia el vaso de agua y lo rompe, de su mano corre un hilo de sangre y prosigue su desvarío: No he visto la sangre del fantasma que mi Ejército persiguió en el Líbano ¿y veo mi sangre? Aquí los asesiné y los vi bien muertos. ¿Cómo burlaron a la muerte y desobedecieron mis órdenes... a mí, que soy quien insufla la vida y la muerte...? Yo soy el rey, el nuevo rey de Israel. ¿Cómo se han mudado los muertos en fantasmas? ¿Cómo ha osado atacarme el fantasma? ¿Es un sueño o una pesadilla? En esta terraza de este mundo, ¿hay algo que se asome a otro final? Deir Yasín por segunda vez... ¡alejadlo de mí, alejad de mí los gritos de estos fantasmas, o alejadme a mí de ellos! No puedo ni quiero pedirles perdón. ¡Hiram! ¡Hiram, rey de Tiro, ven en mi auxilio!** Mi pueblo se ha enojado conmigo, dice que mi guerra no tuvo sentido, que el asesinato del fantasma fue en vano, que mi paz no sirvió de nada. Ayúdame, Hiram, aunque sea con una falsa alianza que narcotice mi mente, mi corazón y a mi pueblo, y que me cure de mis penas. ¿No me conoces...? ¿No me oyes, hijo de perra? Nadie presta atención al rey en su casa retirado que se asoma al escenario de su crimen primero. Y cuando sale apoyándose en un bastón a visitar la tumba de su esposa, no habla con nadie. El fantasma es su único compañero. Su enemigo que no le abandona, el enemigo que a él vuelve en la enfermedad, que le lleva a donde se encontraron por vez primera: Aquí me asesinaste, y me enterraste en este hoyo. No lo resiste y se desploma: ¡el asesino cae en la tumba de su víctima!
*Aldea palestina cercana a Jerusalén, gran parte de cuya población fue masacrada el 9 de abril de 1948 por grupos paramilitares de las organizaciones sionistas Irgún y Lehi. La aldea, “limpia” de población palestina, fue anexionada a Jerusalén Oeste y sobre ella se construyó el Hospital Psiquiátrico Kafr Shaul. La masacre de Deir Yasín quiso ser una advertencia para la población palestina, que en los meses siguientes se vio forzada a huir de sus hogares ante la amenaza de nuevas matanzas. Menahem Begin capitaneó esta operación, y luego fue primer ministro de Israel de 1977 a 1983, por lo que gestionó la invasión israelí del Líbano en 1982; los últimos años de su vida los pasó aquejado de problemas psiquiátricos que coincidieron con el fallecimiento de su esposa. A todo ello se alude en el pasaje siguiente.
** Hiram: rey fenicio de Tiro (979-945 a. C.). Fue amigo del rey David, al que ayudó en la construcción de su palacio; firmó con Salomón una alianza comercial y le ayudó con materiales y hombres en la construcción del templo en Jerusalén.
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García
4/1/10
Tienes un sueño anterior a la poesía
Guarda bien en tu memoria esta noche de dolor. Puede que un día tú seas el rapsoda, la rapsodia y los rapsodiados, no olvides este estrecho y sinuoso camino que te porta y tú portas hacia una turbulencia desconocida y que os arrojará, a ti y a los tuyos, en manos de lo incierto.
Preguntas: ¿Qué significa “refugiado”?
Te dirán: Es aquel al que arrancan de la tierra de la patria.
Preguntas: ¿Y qué significa “patria”?
Te dirán: Es la casa, la morera, el gallinero, las colmenas, el olor del pan, y el primer cielo.
Y tú preguntas: ¿En una palabra tan corta caben tantas cosas... y no cabemos nosotros?
Aprisa creciste bajo el efecto de las grandes palabras, en el borde entre un mundo en derrumbe a tus espaldas y un mundo todavía informe ante ti... un mundo semejante a la piedra perdida de un juego de azar. Te preguntabas: ¿Quién soy? Y no sabías cómo definirte. Seguías siendo un crío ante una pregunta que confundía a los filósofos. Pero la ardua pregunta sobre la identidad persuadió a la mariposa de que tenía que volar.
Te aislaste en una roca apartada frente al mar libanés. Llorabas como un pequeño príncipe destronado de su infancia antes de que le hubieran inculcado la ciencia del buen sentido y los conocimientos de geografía necesarios para distinguir entre “aquí” y “allí”.
¡Maaaar, maaaar!... No conseguías articular bien tu grito. La letra “a” acostumbraba a la garganta al picor de la sal: ¡Maaaar, maaaar! Llorabas —un poco de sal se te había metido en los ojos— y hacia el final el grito se aclaraba: ¡Maaaar, maaaar!... Llévame allí.
Un pájaro blanco se llega a ti, un ave marina, mágica, que suave desciende y pliega sus alas y te arropa como a una de sus crías y alza el vuelo, bajo, y ya no sabes si eres pájaro o algo por el estilo. Sobrevoláis la accidentada costa que oscila entre el azul y el verde, y sin dolor aterrizáis en el patio de tu casa, erguida en lo alto de la colina como una madre. La ventana sigue abierta. El pájaro blanco abre suave las alas sobre tu cama, y te duermes ligero como en una nube, pero un vozarrón te despierta: ¿Qué haces aquí, tontaina? ¿Cómo te has quedado dormido en esta roca perdida a la orilla del mar, en una noche como ésta? ¿No tienes casa ni familia? Y caes en la cuenta de que has estado soñando.
Tienes un sueño anterior a la poesía, radiante
y un grito anterior al ritmo, marino
como si esta noche
se retirara a solas el creador con lo creado:
Sé dueño de tus señas desde ahora;
hijo mío, tienes un sueño,
¡suéñalo durante cuanta noche te convenga! Sé parte de él
y sueña que hallas ¡el paraíso en su sitio!
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García
20/12/09
Quien escribe una cosa la posee
Cada vez que una letra se unía a otra, un no sentido a otro no sentido, la misteriosa forma se trasmutaba en una voz nítida, y el lento clarear abría el cauce a un significado y su imagen, de manera que unas pocas letras se convertían en ‘puerta’ o ‘casa’. Así construyen unas letras insignificantes, sin valor alguno por separado, una casa si se unen.
¡Oh la lengua! ¡Qué magia! El mundo iba naciendo de las palabras. La escuela se convertía en el sitio para jugar con la imaginación... Trotabas a la escuela encantado, como si te hubieran prometido un regalo sorpresa, ibas no sólo a aprender la lección, sino, sobre todo, a afianzarte en el poder de dar nombre a las cosas. Todo lo lejano se acercaba. Y todo lo cerrado se abría. Si no te equivocabas al escribir la palabra ‘río’, el río corría por tu cuaderno. Hasta el cielo se convertía en parte de tus posesiones si no te confundías en el dictado.
Todo lo que estaba al alcance de tus pequeñas manos era suyo si lo ponías por escrito sin cometer faltas. Quien escribe una cosa la posee. Aspirarás el olor de la rosa (وردة) en la ta marbuta (ة) que se abre como un capullo. Y saborearás una mora (توت) de dos maneras: en la ta unida (تـــ) y en la ta aislada (ت) con forma de palma de la mano.
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García Mahmud Darwish
1/12/09
El Tristón
Te llamaron “el Tristón’’ y tú apodaste “Tristón’’ al gorrión. Los dos erais igual de inquietos, pero él, al contrario que tú, era precavido. Te gustaba su gran habilidad para escabullirse de los cazadores, y eso que su único nido era la astucia. Te gustaba su color, que se confundía entre el trigo y la luz, la agilidad con que, de un solo aleteo, echaba a volar alto o bajo, y cómo andaba camuflado entre la gente, tan tranquilo, como un soplón que se ha escurrido de quien le iba a echar el guante.
Te llamaban “el Tristón’’ porque igual llorabas de alegría que de pena —nadie puede explicar que la caña por el viento se transforme en flauta. ¿Qué dice la flauta? ¿Lleva en su llevar el desvarío del viento? ¿O traduce la alegría de los pastores porque ha nacido otro cordero, o su miedo a la manada de lobos que acecha al rebaño? La flauta te va transportando cada vez más lejos, y lloras como quien presiente la tragedia. En el horizonte no hay nubarrones negros /
Entonces, ¿por qué lloras si la muerte queda lejos? / El corral de tu casa queda alto / Alta la azotea / Alto el sauce / ¿Por qué lloras si brilla nítida la Vía Láctea / y la noche te alumbra de la punta del pelo a los pies? / Obedeces a la flauta y bailas y bailas / Ningún lobo aúlla en la noche a una luna amarilla como el limón / Ningún fantasma se asoma entre los troncos de los olivos para asesinar a tu padre / ¿Por qué lloras? / ¿Es por el miedo a ser feliz?, te pregunté / Aunque entiendo que el aire de la noche en un monte agujereado por la flauta rezume lágrimas que llamamos rocío / Mañana te convertirás en flauta mágica / dije / Pero no me oías / Aún no era lo bastante grande tu herida / No me hagas ser eco que te busca en este valle / No me oías /
Mahmud Darwix: En presencia de la ausencia (Fi hadrat al-giyab, Beirut, Riad El-Rayyes, 2006)
Traducción de Luz Gómez García Mahmud Darwish

