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28/3/25

Luz Gómez: La novel.la de la Nakba

Hemos escrito un prólogo, "La novel.la de la Nakba", para la nueva edición en catalán de La porta del sol (trad. Jaume Ferrer, Club Editor), la obra maestra de Elias Khoury. Se da la paradoja de que la gran novela de la Nakba la escribió un libanés.

“Memòria col·lectiva” és una expressió que Yaser Arafat va suprimir de l’esborrany de la Declaració d’Independència de Palestina, proclamada a Alger el 15 de novembre de 1988. El poeta Mahmud Darwish, redactor del text, l’havia escrita amb tota la intenció, però el líder palestí no va entendre ben bé a què es referia, què aportava a la declaració fundacional de l’Estat de Palestina, tot i que es tractava d’un document, més que res, simbòlic. La porta del sol, publicada deu anys després, és precisament un exercici de memòria col·lectiva palestina. És la gran novel·la de la Nakba. I això que Elias Khoury, l’autor, no era palestí, o potser per això mateix.

Aquesta paradoxa té a veure amb una cosa que en el seu moment va destacar el poeta libanès Abbàs Beydoun: que en un país, el Líban, amb 520.000 refugiats palestins, “la novel·la libanesa, excepció d’Elias Khoury, ignora la figura del palestí”. Aquesta observació apunta a una similitud inquietant entre el Líban i Israel: en tots dos casos els palestins són completament absents de la literatura, no hi existeixen o, a tot estirar, hi són ombres, éssers sense veu. Ghassan Kanafani, el fundador de la narrativa palestina contemporània, assassinat pel Mossad a Beirut el 1972, afirmava de manera clarivident que el sionisme literari havia precedit el polític. L’obra d’Elias Khoury, gran admirador de Kanafani, és tota ella un recordatori de la relació entre el Líban, Palestina i Israel —tres literatures que Khoury coneixia com ningú— així com del poder de la literatura per posar nom a allò que la injustícia vol esborrar i, posant-li nom, restituir-ho". —trad. Joan Rius.


30/3/11

Elias Khoury lee el poema de Mahmud Darwix “Sobre esta tierra”

Hoy, 30 de marzo, se celebra el Día de la Tierra Palestina. Sirva de homenaje este vídeo en el que el novelista libanés Elias Khoury lee “Sobre esta tierra”, uno de los poemas más emblemáticos de Darwix. Lo hizo en el programa “L’hora del lector”, de Canal 33, dirigido y presentado por Emili Manzano.

SOBRE ESTA TIERRA

Sobre esta tierra hay por qué vivir: los titubeos de abril, el olor del pan al amanecer, el amuleto que una mujer le da a un hombre, las obras de Esquilo, los comienzos del amor, la hierba sobre una piedra, madres en vilo por el hilo de una flauta, y el miedo de los invasores a los recuerdos.

Sobre esta tierra hay por qué vivir: los últimos días de septiembre, una mujer que sale de los cuarenta como melocotón maduro, la hora del sol en la cárcel, nubes que semejan un tropel de criaturas, los vítores de un pueblo a quienes encaran risueños la muerte, y el miedo de los tiranos a las canciones.

Sobre esta tierra hay por qué vivir: sobre esta tierra señora de la tierra, madre de los inicios y madre de los finales. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina. Mi señora: yo tengo, porque tú eres mi señora, tengo por qué vivir.

Mahmud Darwix: Poesía escogida (1966-2005), Edición y traducción de Luz Gómez García, Valencia, Pre-Textos, 2008

30/3/10

Elias Khoury lee el poema de Mahmud Darwix “En Jerusalén”



El novelista libanés Elias Khoury (Beirut, 1948) lee el poema de Mahmud Darwix “En Jerusalén” en el programa “L’hora del lector", de Canal 33, dirigido y presentado por Emili Manzano. Vaya en recuerdo del Día de la Tierra Palestina, que hoy se celebra.

EN JERUSALÉN

En Jerusalén, esto es, intramuros,
camino de un tiempo a otro sin recuerdos
que me guíen. Allí los profetas se reparten
la historia de lo sagrado... Suben al cielo
y vuelven menos abatidos y menos tristes, pues el amor
y la paz son dos santos camino de la ciudad.
Bajo una cuesta murmurando: ¿Tanta
discrepancia por lo que dicen que dijo la luz en una piedra?
¿Por unas piedras de avara luz estallan las guerras?
Camino dormido. Entresueños, abro bien los ojos. Nadie
detrás. Nadie delante.
Toda la luz es mía. Sigo. Me hago más ligero. Echo a volar
y me transfiguro. Las palabras
brotan como las hierbas de la boca profética
de Isaías: «No se salvará quien no creyó».
Sigo andando como si no fuera yo. Mi herida es una rosa
blanca de los Evangelios. Mis manos, dos palomas
que sobrevuelan la cruz y cargan con la tierra.
No sigo, echo a volar, me transfiguro.
Ni tiempo ni espacio. ¿Quién soy?
Yo no soy yo ante la ascensión de Mahoma. Pero
pienso: Sólo él, el Profeta,
hablaba el árabe clásico. «Y ¿qué?»
¿Cómo que y qué? De pronto, una soldado me grita:
¿Otra vez tú? ¿No te había matado?
Sí... pero, como tú, me olvidé de morir.

Mahmud Darwix: Poesía escogida (1966-2005), Edición y traducción de Luz Gómez García, Valencia, Pre-Textos, 2008