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31/1/14

Publicación de "PalestinaVIVE"

Para denunciar la ausencia de la cultura palestina de la pasada edición de la FIL de Guadalajara, México, que tuvo por invitado de honor a Israel, publicamos en diciembre, al hilo de la celebración de la macroferia, esta antología de textos palestinos representativos, con autores como Darwix, Said y otros. La editó la asociación de editores de libro político Contrabandos. En este enlace se puede descargar el libro, que se encuentra en papel en librerías. Y aquí se puede leer lo que escribí sobre el asunto en inglés y en español.


30/9/11

El verso esencial

Lo que le falta al poema, y no sabemos qué es, es su secreto más radiante. A eso, a lo que le falta, le llamamos «el verso esencial».

Cuando el poema, antes de escribirse, está claro en la mente del poeta del primer al último verso, el poeta se convierte en cartero, y la imaginación en bicicleta.

El camino al significado, por largo y laberíntico que sea, es el viaje del poeta. Si se extravía en las sombras, se orienta de nuevo.

¿Qué es el significado? No lo sé. Pero atisbo su contrario: conformarse con la nada.

El dolor no es un don, es una prueba: o te vence o lo vences.

La poesía bella... es un acto de resistencia.

Acervo vivo es el que se escribe hoy... y mañana.

Un gran poeta es el que me hace pequeño cuando escribo... y grande cuando lo leo.

Camino entre Homero, al-Mutanabbi, Shakespeare... y me tropiezo como un camarero novato en una recepción real.

La nube en la imaginación del poeta... es una idea.

La poesía... ¿qué es? Aquello que, una vez leído o escuchado, nos hace exclamar: ¡Esto es poesía! Sin necesidad de pruebas.

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

31/7/11

Una sola palabra

El susurro de la palabra en lo invisible es la música del significado, que se renueva en cada poema: quien lo lee, de tan secreto como es, cree haberlo escrito.

Una sola palabra, una única palabra, que brilla como un diamante o una luciérnaga en la noche de las especies, es lo que hace de la prosa poesía.

Una palabra corriente dicha atolondradamente en una esquina o en el mercado, es la que hace posible el poema.

Una frase desangelada, sin metro ni ritmo, puede, si un buen poeta le busca acomodo, ayudarle a fijar el ritmo, y le alumbra el camino del significado en la noche cerrada de las palabras.

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

10/5/11

Con su ausencia formé su imagen

Con su ausencia formé su imagen: en lo terrenal nace
lo celestial oculto. Aquí estoy, midiendo
con las muallaqas de los yahilíes la distancia... y la ausencia es
la medida, la medida. Para cada rima he levantado
una jaima. Para cada cosa expuesta al viento
una rima. La ausencia me enseña su lección: «De no haber sido
por el espejismo, no habrías resistido...» En el vacío,
extraje una letra de antiguos alfabetos
y me apoyé en la ausencia. ¿Quién soy después
de la visita? ¿Un pájaro o un transeúnte entre símbolos
y vendedores de recuerdos? Como un resto arqueológico,
como un espectro infiltrado de Jebús, me dije:
Vayamos a las siete colinas. Dejé
mi máscara sobre una piedra y eché a andar como caminan
los soñadores, guiado por mi sueño. Salté de una luna
a otra. Aquí hay inconsciente de sobra
para que los objetos se liberen de su historia. Hay
historia de sobra para que el inconsciente se libere
de su mirach. «Llévame a nuestros años
primeros» —me dijo mi primera novia—. «Deja
la ventana abierta para que el gorrión entre
en tu sueño...» Me despierto y no hay ciudad
en la ciudad. No hay «aquí» sino «allí». No hay
allí salvo aquí. De no haber sido por el espejismo
no habría ido a las siete colinas...
¡De no haber sido por el espejismo!

Mahmud Darwix: No te excuses (La ta'tadiru 'an ma fa'alta), Beirut, Riad El-Rayyes, 2004

Traducción de Luz Gómez García

Leído en Como dijo el poeta por Wole Soyinka.
Y en memoria de la Nakba, que se conmemora el próximo domingo, 15 de mayo. Año 63 de la Desposesión.

11/3/11

Lo que queda de vida

Si me dijeran: Esta tarde será tu última tarde,
¿qué vas a hacer el tiempo que te queda?
―Miraré el reloj,
me beberé un zumo,
morderé una manzana
y me eternizaré mirando a una hormiga
que ha encontrado sustento...
Miraré de nuevo el reloj:
Me da tiempo a afeitarme
y a meterme en la bañera / Murmuraré:
«Para escribir, hay que estar presentable,
algo azul, por ejemplo...»
Me sentaré hasta mediodía, aún vivo:
las palabras carecen de color,
blanco, blanco, blanco...

Me haré la comida por última vez,
llenaré dos copas de vino,
no sea que venga alguien.
Echaré un sueño entre dos sueños
y me despertarán mis ronquidos...
Miraré de nuevo el reloj:
Me da tiempo a leer algo.
Leeré un poco de Dante y la mitad de una vieja casida,
y veré cómo la vida se va
con los demás, y no me preguntaré quién
va a llenar su vacío.
―¿Eso es?
―Eso es.
―¿Y luego?
―Me peinaré,
tiraré el poema, este poema,
a la papelera,
me pondré la camisa italiana más nueva
y me despediré de mí mismo
con violines de España.
Luego,
me iré andando
al cementerio.

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

10/2/11

Un águila que vuela bajo

En el poema el viajero le dijo
al viajero en el poema:
—¿Cuánto camino te queda?
—Todo.
—Pues ve, ve
como si hubieras llegado... y no hubieras llegado.
—De no ser por los puntos cardinales,
mi corazón habría sido una abubilla.
—De haber sido una abubilla, yo lo habría seguido.
—¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?
—En mi viaje no tengo nombre.
—¿Volveremos a vernos?
—Sí. En la cima de dos montes, entre un
alto eco y un abismo... nos veremos.
—¿Y cómo franquearemos el abismo
si no somos pájaros?
—Probaremos cantando:
A quien nos ve, no le vemos.
Y a quien vemos, no nos ve.
—¿Y luego?
—Luego ya no cantaremos.
—¿Y luego?
—Luego yo te preguntaré y tú me preguntarás:
¿Cuánto camino te queda?
—Todo.
—¿Y eso le basta al viajero para llegar?
—No. Pero veo que sobre nosotros
vuela bajo... ¡un águila legendaria!

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

1/1/11

Una nube de colores

Este poema de La huella de la mariposa apareció recientemente en la revista Letras libres, en el nº 143 de la edición mexicana (noviembre 2010) y en el nº 111 de la edición española (diciembre 2010).

1/12/10

Un río que muere de sed

Érase un río
con dos orillas
y una madre celestial que de sus nubes,
gota a gota, le daba de mamar,
era un río pequeño que corría despacio,
que bajaba de lo alto de los montes
y visitaba los pueblos y los campamentos
como un huésped amable
que lleva al valle adelfas y palmeras
y sonríe al que vela en sus orillas:
«Bebed leche de las nubes,
abrevad los caballos,
y echad a volar a Jerusalén y a Damasco»,
cantaba heroico a veces,
apasionado a veces...
Era un río con dos orillas
y una madre celestial que de sus nubes,
gota a gota, le daba de mamar.
Pero raptaron a su madre
y él sufrió un síncope hídrico:
murió de sed despacio.

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

1/11/10

Rutina

Bajas presiones. Viento del noroeste, chubascos intensos. Mar gris rizada. Cipreses altos. La operación Nubes de Otoño ha dejado treinta caídos al norte de Gaza, entre ellos dos mujeres que se manifestaban por un trozo de esperanza para las mujeres. Cielo despejado. Mar en calma, azul. Viento del norte. Buena visibilidad. Pero Nubes de Otoño —un sobrenombre del asesinato— ha dado cuenta de una familia de diecisiete vidas... los noticiarios buscan sus nombres bajo los escombros. Aparte de eso, la vida anormal parece rutinariamente normal. El demonio sigue alardeando de sus viejas diferencias con Dios. Las criaturas, si se despiertan con vida, siguen siendo capaces de decir: Buenos días. Y se van a su quehacer diario: el funeral por los caídos. No saben si volverán sanos y salvos a las casas que quedan, cercadas por buldózers, tanques y cipreses partidos. La vida es tan poca cosa que no parece sino el borrador de un deseo inconfesable: disfrutar de la seguridad de la cueva en igualdad de condiciones que el chacal. Pero además se nos exige una ardua tarea: que hagamos de intermediarios entre Dios y el demonio, para que pacten una corta tregua que nos permita enterrar a los nuestros.

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

3/8/10

Las chumberas

Las chumberas que flanquean la entrada de los pueblos han sido siempre las guardianas de los signos. Cuando éramos niños, hace unos minutos, las chumberas nos indicaban el camino. Por eso nos quedábamos hasta tarde fuera, en compañía de los chacales y de las estrellas. Por eso escondíamos las pequeñeces que sisábamos —un dátil, un higo seco, un cuaderno— en sus alcobas de espinas. Cuando crecimos, sin saber cómo ni cuándo, sus flores amarillas nos incitaron a abordar a las chicas que iban a la fuente risueña, y nos jactábamos de las espinas que se nos clavaban en las manos. Cuando la flor se ajó y el fruto brotó, las chumberas se mostraron incapaces de repeler las armas del ejército asesino. Pero siguieron siendo las guardianas de los signos: allí, detrás de las chumberas, hay casas enterradas vivas, y reinos, reinos de recuerdos, y una vida que aguarda a un poeta que no se recree en las ruinas, a menos que el poema lo exija.

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

14/7/10

Nada sino luz

En la película Como dijo el poeta, de la que ya hemos hablado, la poeta libanesa Joumana Haddad lee el poema de Mahmud Darwix “Nada sino luz”.

NADA SINO LUZ

Nada sino luz.
No detuve mi caballo sino
por coger una rosa roja del
jardín de una cananea que sedujo al caballo
y se encastilló en la luz:
«No entres, no salgas»...
No entré, no salí.
Dijo: ¿Me ves?
Murmuré: Me falta, para saberlo, distinguir
entre viajero y camino,
entre canto y cantor...
Jericó se asentó, como una letra
del alfabeto, sobre su nombre,
y yo me he caído de bruces con el mío
en un cruce de significados...
Soy lo que seré mañana.
No detuve mi caballo sino
por coger una rosa roja del
jardín de una cananea que sedujo al caballo.
Y seguí en busca de mi lugar,
más alto y lejano,
aún más alto y lejano
que mi tiempo.

Mahmud Darwix: No te excuses (La ta'tadiru 'an ma fa'alta), Beirut, Riad El-Rayyes, 2004

Traducción de Luz Gómez García

2/7/10

El muro

Una enorme serpiente metálica nos estrangula. Engulle los pequeños muros que separan nuestros dormitorios, el baño, la cocina, el salón. Serpentea, en nada parecida a nuestras miradas al frente. Sube y baja, pesadilla fabricada con bloques de cemento y hierros dúctiles... con los que repta por los retazos de horizonte y las matas de menta que nos quedan. Una serpiente que busca poner sus huevos entre nuestras inspiraciones y nuestras espiraciones, para que de una vez digamos: Es tanta nuestra asfixia, que nosotros somos los forasteros. Nos miramos al espejo y lo único que vemos es que la serpiente acecha nuestro cuello. Pero forzando la vista logramos mirar por encima de ella: el cielo, lleno de los banderines y los fusiles de los ingenieros, bosteza de hastío. Y por la noche titila cuajado de estrellas que nos observan con simpatía. Vemos también, tras el muro serpiente, a los guardianes del gueto, temerosos de nuestra vida tras los pequeños muros que nos han dejado... Engrasan las armas con que matar al fénix que, creen ellos, se esconde entre nosotros, en un gallinero. Y lo único que nos queda es reírnos...

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

1/6/10

La niña / el grito

En la orilla del mar hay una niña. La niña tiene una familia.
La familia una casa. La casa, dos ventanas y una puerta...
En el mar hay un acorazado que se entretiene
cazando a los paseantes de la orilla:
cuatro, cinco, siete
caen en la arena. La niña se salva por poco.
Una mano de niebla,
cierta mano divina, acude en su auxilio. Ella llama: ¡Papá,
papá! ¡Levanta, vamos, que el mar no es para nosotros!
No responde su padre, caído sobre su sombra
a merced de la ausencia.

Sangre en las palmeras, sangre en las nubes.

La lleva su voz en volandas, la alza y aleja
de la orilla. Ella grita en la noche desierta.
El eco no tiene eco. Ella
se convierte en el grito eterno
de una noticia urgente, que deja de ser urgente
cuando
vuelven los aviones y bombardean una casa
¡con dos ventanas y una puerta!

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

26/5/10

Dos extraños

Mira a lo alto,
y ve una estrella
¡que le mira!

Mira al valle,
y ve su tumba
que le mira.

Mira a una mujer
que le atormenta y le gusta
y no le mira.

Mira a su espejo
y ve a un extraño como él
¡que le mira!

Mahmud Darwix:
La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

11/5/10

En un día como éste

En breve se presentará en España la película dedicada a la figura de Mahmud Darwix Como dijo el poeta, dirigida por Nasri Hajjaj. En ella autores de diversas nacionalidades leen poemas de Darwix en sus respectivas lenguas y se hace un recorrido por los escenarios de la vida del poeta. Jaime Natche nos ha pedido, para el subtitulado español, nuestra traducción de algunos poemas. El poema que damos a continuación lo lee en la película el poeta estadounidense Michael Palmer. El film podrá verse, primeramente, en el festival de Granada Cines del Sur.

EN UN DÍA COMO ÉSTE

En un día como éste, junto
a una iglesia, en un esplendor del todo femenino,
en un año bisiesto, donde se encuentran, esta mañana,
el verde eterno y el azul marino, donde
se encuentran la forma y el contenido, lo tangible y lo místico,
bajo un espeso emparrado, a la sombra de un gorrión
que aguza la imagen del sentido, en un lugar
sentimental /
hallaré mi fin y mi comienzo
y les diré: ¡Malditos! Llevadme y dejad
el corazón de la verdad a punto para las hienas hambrientas.
Digo: No soy ni ciudadano
ni refugiado.
Sólo quiero una cosa, nada más,
sólo una:
una muerte sencilla, apacible,
en un día como éste,
junto a las azucenas,
que me compense poco o mucho
de una vida que he contado
en minutos
o en exilios.
Lo que quiero es morir en este jardín
¡ni más ni menos!

Mahmud Darwix: No te excuses (La ta'tadiru 'an ma fa'alta), Beirut, Riad El-Rayyes, 2004

Traducción de Luz Gómez García

23/4/10

Qué soy sino él

A lo lejos, detrás de sus pasos,

el lobo muerde los rayos de la luna.


A lo lejos, delante de sus pasos,

una estrella ilumina la copa de los árboles.


Y cerca de él
sangre que corre de las venas de la piedra.

Así camina, camina y camina
hasta difuminarse por completo
y que la sombra se lo beba al final de este viaje.

Qué soy yo sino él,
qué él sino yo
en la desemejanza de las imágenes.

Mahmud Darwix:
La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

30/3/10

Elias Khoury lee el poema de Mahmud Darwix “En Jerusalén”



El novelista libanés Elias Khoury (Beirut, 1948) lee el poema de Mahmud Darwix “En Jerusalén” en el programa “L’hora del lector", de Canal 33, dirigido y presentado por Emili Manzano. Vaya en recuerdo del Día de la Tierra Palestina, que hoy se celebra.

EN JERUSALÉN

En Jerusalén, esto es, intramuros,
camino de un tiempo a otro sin recuerdos
que me guíen. Allí los profetas se reparten
la historia de lo sagrado... Suben al cielo
y vuelven menos abatidos y menos tristes, pues el amor
y la paz son dos santos camino de la ciudad.
Bajo una cuesta murmurando: ¿Tanta
discrepancia por lo que dicen que dijo la luz en una piedra?
¿Por unas piedras de avara luz estallan las guerras?
Camino dormido. Entresueños, abro bien los ojos. Nadie
detrás. Nadie delante.
Toda la luz es mía. Sigo. Me hago más ligero. Echo a volar
y me transfiguro. Las palabras
brotan como las hierbas de la boca profética
de Isaías: «No se salvará quien no creyó».
Sigo andando como si no fuera yo. Mi herida es una rosa
blanca de los Evangelios. Mis manos, dos palomas
que sobrevuelan la cruz y cargan con la tierra.
No sigo, echo a volar, me transfiguro.
Ni tiempo ni espacio. ¿Quién soy?
Yo no soy yo ante la ascensión de Mahoma. Pero
pienso: Sólo él, el Profeta,
hablaba el árabe clásico. «Y ¿qué?»
¿Cómo que y qué? De pronto, una soldado me grita:
¿Otra vez tú? ¿No te había matado?
Sí... pero, como tú, me olvidé de morir.

Mahmud Darwix: Poesía escogida (1966-2005), Edición y traducción de Luz Gómez García, Valencia, Pre-Textos, 2008

23/3/10

Aquella palabra

Le gustó una palabra,
abrió el diccionario,

no la halló,

no logró darle un significado nebuloso...

Pero de noche le habitó

musical, con

un alma vaga.


Dijo: Necesita un poeta

y una metáfora con que verdee y enrojezca

en la superficie de las noches oscuras.


¿Y?

Halló el significado

y perdió la palabra.


Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)


Traducción de Luz Gómez García

22/2/10

Sin darme cuenta

Veo lo que veo
sin darme cuenta,
y cuando no veo lo que veo,
el corazón me pone en un aprieto
y vivo
como si yo fuera yo
o cualquier otro
¡sin darme cuenta!

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García

10/1/10

La astucia de la metáfora

Metafóricamente digo: He vencido.
Metafóricamente digo: He perdido...
Y un valle hondo se extiende ante mí
y yo me tiendo sobre las encinas que quedan...
Hay dos olivos
que convergen en mí desde tres direcciones
y dos pájaros que me llevan
en la dirección libre
de apogeo y abismo.
No sea que diga: He vencido.
No sea que diga: ¡He perdido la apuesta!

Mahmud Darwix: La huella de la mariposa (Ázar al-faracha, Beirut, Riad El-Rayyes, 2008)

Traducción de Luz Gómez García