17/4/23

Entrevista a Luz Gómez sobre Mahmud Darwish en Mediterráneo (RTVE)

En esta entrevista en RTVE repasamos la trayectoria poética de Mahmud Darwish con motivo de la aparición de nuestras recientes traducciones de su obra. 

16/4/23

"Yo soy un hacedor de metáforas"

"Yo soy un hacedor de metáforas, no de símbolos. Creo en el poder de la poesía, que me da razones para mirar hacia adelante y descubrir un destello de luz. La poesía puede ser una auténtica desalmada. Deforma. Tiene el poder de transformar lo irreal en real y lo real en imaginario. Tiene el poder de construir un mundo que está reñido con el mundo en el que vivimos. Para mí la poesía es la medicina del espíritu. Puedo crear con palabras lo que no encuentro en la realidad. Es una fantasmagoría, pero positiva: no tengo otra herramienta con la que buscarle un sentido a mi vida o a la vida de mi nación. Tengo el poder de regalarles belleza a una y a otra por medio de las palabras, de plasmar la belleza del mundo, pero también de expresar la situación de ambas. Una vez dije que yo construyo con palabras una patria para mi nación y para mí".

Mahmud Darwish, El poeta troyano. Conversaciones sobre la poesía (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo).


17/3/23

La famosa equis

Con estos dos nuevos libros, El poeta troyano y ¿Por qué has dejado solo al caballo? - Estado de sitio, nos despedimos de la famosa equis con que nosotros quisimos transliterar el nombre de Darwish: Darwix ha pasado finalmente a ser Darwish en nuestras traducciones, ya para siempre. A la fuerza ahorcan. Y el verdugo se llama "normalización y estandarización" de todo cuanto se mueve. La forma anglosajona ha triunfado frente a la castellana. Francia, que cree en sí misma, resiste; en catalán se adopta también una transliteración propia. Pero parece que en castellano no es posible: hay que rendirse al imperio anglosajón. Agradecemos a nuestros editores durante los años de la equis su comprensión y su apoyo.  La decisión final ha sido nuestra. 

Marina Landa: Sobre "El poeta troyano"

El poeta troyano. Conversaciones sobre la poesía reúne cinco entrevistas que Mahmud Darwish, en su madurez, concedió a diferentes medios. En su prólogo, Luz Gómez, editora y traductora del libro, nos advierte de que existen numerosas entrevistas de Darwish en sus inicios y en la etapa de madurez, pero guardó “un premeditado silencio, casi total en su periodo medio que coincide con los años de su exilio en Beirut, Túnez y finalmente en París”. El regreso a Palestina, tras los Acuerdos de Oslo, dio inicio a una nueva etapa de su vida y de su poesía, a la que corresponden las entrevistas aquí seleccionadas. “La entrevista —continua la prologuista— es un género temerario. La frescura y la sinceridad casan mal con la cautela y la prudencia necesarias. Darwish supo llevar a su terreno el género y desgranar sus intereses mayores: lo poético y lo político, lo personal y lo colectivo”.

A través de estas conversaciones, Darwish va desgranando su poética, que ha ido evolucionando a lo largo de su dilatada obra, desde una poesía de resistencia a una poesía que reclama su lugar en la universalidad poética, que, a su parecer, le permite expresar mejor la tragedia palestina. Deslindar lo político de lo poético, lo personal de lo colectivo sin renegar de nada.

A la pregunta de Abdo Wazen en “Nacimiento a plazos” —la más larga de las entrevistas que recoge el presente volumen— de si París, ciudad en la que el poeta vivió exiliado durante diez años, fue decisiva para darlo a conocer, Darwish responde: “No sé. Lo que sí sé es que en París tuvo lugar mi verdadero nacimiento poético. Si tuviera que destacar algo de mi poesía, casi todo con lo que me quedaría lo escribí en París, durante los años ochenta y primeros noventa. Allí tuve la oportunidad de pararme a pensar y reflexionar sobre la patria, el mundo, las cosas, poniendo cierta distancia, una distancia iluminadora”.

Más adelante, refiriéndose a su retorno a los Territorios Ocupados de Palestina, dice: “Así que tomé la segunda decisión más arriesgada de mi vida: tras la salida, el retorno. Salir y retornar son los dos pasos más difíciles que he tenido que dar. Elegí Ammán porque está cerca de Palestina y porque es una ciudad tranquila de buena gente. Allí puedo hacer mi vida. Cuando quiero escribir, me marcho de Ramala y aprovecho para estar solo en Ammán”.

En Ramala, Mahmud Darwish siguió dirigiendo la revista Al-Karmel, cuyos archivos fueron destruidos por el ejército israelí durante el asedio de la ciudad en el año 2002.

Wazen alude a La cama de la extranjera, “un libro de amor muy hermoso”, cito literalmente, uno de los poemarios de su etapa final, en el que parece que Darwish consigue acabar con la idea de que en su poesía la mujer es la tierra, o la amada, la patria. “Es peligroso andar siempre aferrándose a los símbolos. La mujer es un ser humano y no un medio para expresar otras cosas. La rosa es un ser vivo sublime y no tiene por qué simbolizar la herida o la sangre”, contesta Darwish, y prosigue: "La identidad de ser humano del palestino precede a su identidad nacional … El palestino es un ser que ama, odia, disfruta de la primavera, se casa… Igual pasa con la mujer, que significa otras cosas que no son la tierra. Por más bonito que sea que la mujer encarne la existencia entera, lo primero es que tiene su personalidad como mujer. Cuando a raíz de la publicación de La cama de la extranjera se me echó encima la crítica, que me acusó de haberme desentendido de la causa palestina, les respondí que al contrario, que este libro profundizaba en esa dirección. Que escribir sobre el amor representa una dimensión esencial de la resistencia cultural, y que si somos capaces de escribir sobre el amor o la existencia, la muerte o el más allá, nuestros valores nacionales y nuestra identidad salen reforzados. No somos una arenga política, no somos un panfleto. Como he dicho y repetido en más de una ocasión, ser palestino no es una profesión: por más que el palestino luche y defienda su tierra y sus derechos, ante todo es un ser humano".

En la entrevista que cierra el libro, “La estética de la desesperación”, Darwish confiesa a Dalia Karpel, del diario israelí Haaretz: “La situación actual es la peor que quepa imaginar. Los palestinos son la única nación en el mundo que sienten con certeza que el día de hoy es mejor que los días venideros. Mañana siempre trae una situación peor”. Estas palabras fueron pronunciadas en julio de 2007, pocos días antes de un recital histórico en el Auditorio Monte Carmelo de Haifa (Israel en la actualidad), y parecen proféticas: en marzo de 2023 la situación de Palestina empeora irremisiblemente, el día de hoy es, lamentablemente, mejor que los días venideros.

Mahmud Darwish nació en 1941 en Birwa, una aldea palestina cercana a Acre, completamente destruida por las milicias sionistas en 1948. Cuando regresó a Galilea desde Líbano, donde se había refugiado su familia, se le declaró “presente-ausente”, lo que significaba que no podía reclamar ninguna de sus propiedades, que habían pasado a propiedad del Estado judío. Entre 1960 y 1970 estuvo encarcelado en numerosas ocasiones por su defensa de Palestina. En 1971 emprendió el camino del exilio, cuyo primer destino fue El Cairo. Fue miembro del Comité Ejecutivo de la OLP, del que dimitió tras los Acuerdos de Oslo en 1993. Desde entonces y hasta su muerte (2008) en un hospital de Houston (EE.UU.) vivió entre Ammán y Ramala.

Espacio Público, 7/3/23.

16/3/23

Novedad editorial: ¿Por qué has dejado solo al caballo? - Estado de sitio (ed. bilingüe)

Acaba de aparecer nuestra edición (bilingüe) en un tomo de dos de los grandes libros de la etapa final de Mahmud Darwish: ¿Por qué has dejado solo al caballo? y Estado de sitio (Cátedra).  

Ambas obras sintetizan la tensión superadora que caracteriza el conjunto de la obra de Darwish: entre lo antiguo y lo moderno, el lugar y lo universal, el canto y la lucha, la épica y la lírica.

¿Por qué has dejado solo al caballo? es, según su autor, una autobiografía personal y poética, pues contiene rasgos biográficos y estilísticos de toda su trayectoria. 

Estado de sitio intenta atrapar un presente demolido por bulldozers; no en vano fue escrito durante el sitio de Ramala por el Ejército israelí en 2002.

9/3/23

"Yo he elegido ser un poeta troyano"

"Yo he elegido ser un poeta troyano. Pertenezco decididamente a la estirpe de los perdedores: privados del derecho a dejar huella de su derrota, privados hasta del derecho a proclamarla. Ahora bien, acepto la derrota, no la rendición". 

Mahmud Darwish

8/3/23

Novedad editorial: El poeta troyano. Conversaciones sobre la poesía

Hoy se publica El poeta troyano. Conversaciones sobre la poesía (Ediciones del Oriente y el Mediterráneo), en el que hemos seleccionado y traducido una serie de entrevistas con Mahmud Darwish. Lo hemos ideado creyendo que es un libro útil para comprender el mundo de Darwish, su evolución y su alcance. Son todas conversaciones de su última etapa, mantenidas con intelectuales o poetas como Abbas Beydoun y Abdo Wazen, entre otros.




31/1/14

Publicación de "PalestinaVIVE"

Para denunciar la ausencia de la cultura palestina de la pasada edición de la FIL de Guadalajara, México, que tuvo por invitado de honor a Israel, publicamos en diciembre, al hilo de la celebración de la macroferia, esta antología de textos palestinos representativos, con autores como Darwix, Said y otros. La editó la asociación de editores de libro político Contrabandos. En este enlace se puede descargar el libro, que se encuentra en papel en librerías. Y aquí se puede leer lo que escribí sobre el asunto en inglés y en español.


26/10/13

Novedad editorial: "La huella de la mariposa", diario poético de Mahmud Darwix

Ya está en las librerías el nuevo libro de Mahmud Darwix, La huella de la mariposa. Diario (verano 2006-verano 2007), Pre-Textos, 2013, en traducción de Luz Gómez García.

Este diario poemático, escrito por Mahmud Darwix durante el último año de su vida, reúne un centenar de textos cortos, en verso o prosa, redactados sin plan previo ni restricción temática. Así, encontramos reflexiones de carácter político, siempre iluminadoras, y el retrato de un exilio interior. Pero también un elogio del vino o de la cantante Um Kulzum, poemas de amor, los ecos de una conversación en París o de un encuentro en España y, sobre todo, en todas sus páginas, el presentimiento del final. 

*

"Se hizo el silencio. Mahmud Darwix empezó a leer. No sabíamos ni una palabra de árabe, pero oímos su voz alzarse y sumergirse para tañer las cuerdas del alma palestina. Fue una noche mágica en Ramala. Y el mago, Mahmud Darwix, lanzó su conjuro como se ha hecho durante siglos: siendo, sencillamente, ese elusivo arquetipo, tan envidiado y temido por el poder: un poeta que está a gusto entre su gente porque sintoniza con ella”.  –Wole Soyinka. 

22/11/12

Voz y memoria de Mahmud Darwix en español. Entrevista a Luz Gómez García (1/2), por Laura Casielles

Luz Gómez García (Madrid, 1967) lleva más de una década acercando a los lectores españoles la obra del poeta palestino Mahmud Darwix. Profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, combina su especialidad, el estudio del pensamiento islámico e islamista, con... Seguir leyendo » 

24/4/12

Reseñas de “En presencia de la ausencia”

Recientemente han aparecido las siguientes reseñas de En presencia de la ausencia. Benjamín Prado lo reseñó en El País. Juan Malpartida en ABC. Hasier Larretxea en Koult. 

15/1/12

Publicación de “En presencia de la ausencia”


Acaba de aparecer la edición en español de “En presencia de la ausencia”, de Mahmud Darwix (Pre-Textos, 2011), con prólogo de Jorge Gimeno y traducción de Luz Gómez García. El libro es, a grandes rasgos, una autobiografía. En este blog hemos ido dando numerosos anticipos del texto.

30/11/11

Cartel de Thomas Kruse (1983)


© Poster Project, Center for Palestine Studies, Middle East Institute, Columbia University

25/10/11

Se acaba el tiempo de los dos Estados, por Luz Gómez García

El tiempo de los dos Estados se está acabando: los palestinos se han hecho con su historia. No había sido así hasta ahora: la historia los arrastraba. Desde 1948, desde la Nakba, concepto que curiosamente sólo ahora se ha naturalizado en el vocabulario político de Occidente, la historia devoraba a los palestinos. La solicitud por parte del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, del reconocimiento de Palestina como Estado miembro de pleno derecho de Naciones Unidas representa el fin de la lógica perversa que reducía a los palestinos a objeto, no sujetos, de su historia. Esta emancipación historial ha sido un proceso largo, en el que han intervenido todas las instancias de la resistencia palestina, y que Abbas ha sabido ahora, en el único gran paso de su carrera, cristalizar.

La recuperación por los palestinos de su historia significa el fin del proceso de paz tal como lo conocíamos. La trascendencia de la iniciativa onusiana de Abbas se explica a dos niveles: el internacional, en el que Palestina ha acorralado, en términos de opinión, al bloque EEUU-Israel con su regreso al multilateralismo; y el nacional, en el que ha respondido a la necesidad de detener una probable primavera palestina, que no sería otra cosa que la Tercera Intifada, pues en primaveras y levantamientos los palestinos son líderes y precursores.

El tiempo que ahora se acaba es la etapa última de una historia dictada por Israel en tres grandes fases que no son estancas, que se superponen y entremezclan: la Nakba de 1948, la Ocupación entendida como proceso militar y político que comienza en 1967, y las negociaciones de paz iniciadas en 1991 y concebidas en términos de solución de dos Estados. Han pasado más de veinte años y los avances en la construcción estatal no sólo no han traído el tan ansiado Estado palestino, sino que han propiciado sobre el terreno una administración indígena de la Ocupación: en Cisjordania se llama Autoridad Nacional Palestina; en Gaza, Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). El macabro juego del proceso de paz ha llegado tan lejos que ya es indistinguible de la Ocupación misma. Tal es la percepción de la calle y de los observadores en Ramala, Nablus o Gaza, y a ello se enfrenta una élite palestina embarrancada por sus tratos con Israel y cuestionada por las nuevas generaciones post-Oslo. Es más que posible que Fatah siga negociando, pero otras instancias harán germinar la semilla del empoderamiento palestino.

Este nuevo tiempo de la determinación palestina no va a durar otros veinte años. Será un tiempo doloroso, llamado a la puesta en común de la tierra. El ex primer ministro israelí Ehud Olmert no dejaba de verlo claro en un reciente y por lo demás protocolario artículo en The New York Times (22/9/11): el fracaso de los actuales negociadores aupará a una nueva generación de líderes que, posiblemente, abandone la solución de los dos Estados. De momento, la solución de un Estado de todos sus ciudadanos, palestinos e israelíes, en los límites globales de la Palestina histórica suena a ingeniería ideológica, pero es una idea con la que ya vienen conviviendo, aunque sea conflictivamente, las clases políticas de las dos comunidades. Los sectores palestinos menos pactistas empiezan a verla como una salida a la nada que dura ya tantos años; los dirigentes israelíes ven en ella un mundo que aún no pueden comprender.

El futuro inmediato ha de traer una renovación de los discursos. No es lo mismo un discurso de paz que un discurso de proceso de paz. Hay que avanzar hacia discursos de paz. El discurso de proceso de paz es un acto institucional. El discurso de paz es una verdad disponible, a la que basta con sumarse, bien es cierto que asumiendo por ello un precio. El único discurso de paz a largo plazo es el de compartir la tierra y la historia: compartir Haifa, el Holocausto, la Nakba, Jerusalén, Gaza. Lo que ha habido en los últimos años es, sola y exclusivamente, discurso de proceso de paz. Hasta que no surja un discurso de paz en el que intervengan sectores sociales al margen de los negociadores no habrá posibilidades verdaderas de paz. Tiene que ser el ascenso de la calle. En este sentido, la resistencia civil a la Ocupación y la campaña internacional de boicot económico, cultural, académico y deportivo a Israel (BDS) son el potencial palestino; tanto es así que el término apartheid, definitorio de este sector, se ha incorporado al vocabulario de los foros internacionales, ya no es tabú usarlo para referirse a la situación de los palestinos en su tierra. Por su parte, el potencial israelí son sus indignados: ¿podrán transformarse en un movimiento de conciencia política? Con que la mitad de los que han salido a la calle por la vivienda lo hagan reclamando el fin de la Ocupación, la Ocupación se acaba y la paz es la realidad más factible de todas. Es en la calle donde está la paz. Sólo hay que salir a buscarla.