22/8/08

Hoy... en el exilio

Hoy, en el exilio... sí, en casa,
a los sesenta de una vida veloz,
te encienden las velas.

Alégrate, tampoco mucho,
porque una muerte estúpida está atrapada en pleno atasco
de camino hacia ti... y te ha dado una prórroga.

Una luna que curiosea entre los escombros
se ríe como un bobo,
mas no creas que viene a tu encuentro.
Ella, viejo es su oficio, igual que este nuevo
marzo... ha devuelto a los árboles los nombres de la nostalgia,
y se ha olvidado de ti.

Celebra pues con tus amigos que se rompa la copa.
A los sesenta ya no has de hallar ningún mañana
que cargar a hombros de los himnos... ni que cargue contigo.

Dile a la vida, como le cuadra a un poeta con experiencia:
Ve despacio, como las mujeres seguras de su magia
y sus encantos. Cada una tiene su secreta llamada:
¡Acércate! / ¡Qué bello eres!

Ve despacio, oh vida, que yo te vea
con todos tus defectos. ¡Me he olvidado tanto de ti
en tu océano buscándome y buscándote! Y cada vez que descubría
uno de tus secretos, me decías, cruel: ¡Qué necio eres!

Dile a la ausencia: Me has menoscabado,
mas yo me he hecho presente... ¡para cumplirte!

De Como la flor del almendro o allende (Ka-zahr al-lauz au abd, Beirut, Riad El-Rayyes, 2005)

Traducción de Luz Gómez García

2 comentarios:

abenyusuf dijo...

Estimada amiga,
Me parece que ha resulto muy bien muchos giros e imágenes, y que la factura final ha resultado excelente. Me permitiría comentar el cuarto verso:
"Alégrate, tampoco mucho,"
Es una solución muy clara a la suave antítesis entre excitación y calma, dinamizada con el máximo y lo posible.
"Alégrate, todo lo que sepas que aguantas,"
Es quizás más biográfico, más la reflexión de un paciente prudente.
A modo de sugerencia, y como agradecimiento por su blog.
Atentamente,

LGG dijo...

Gracias, Abenyúsuf,
era consciente de ello, pero he preferido la parquedad coloquial y el matiz irónico —muy del Darwix de los últimos años— de “tampoco mucho”, fiando el matiz de precariedad al verso siguiente, que se inicia con un “porque”. La traducción de poesía es un sistema de compensaciones.
Me gusta el silencio semántico y rítmico que se crea entre “tampoco mucho” y el verso siguiente.
Próximamente colgaré un apunte del propio Darwix sobre este tipo de imbricación.